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Y tú, ¿También viajas por impulso?

Antiguamente, la gran mayoría de la demanda hotelera era previsible y al mismo tiempo, reconocible. Era posible anticiparse a ella ya que ésta, se concentraba en los periodos vacacionales, en los grandes eventos, en los puentes festivos del año o también, en las celebraciones familiares.

En la actualidad, esta tendencia ha ido modificándose y volviéndose más acusada año tras año. El hecho de viajar ha dejado de estar reservado a unas únicas vacaciones al año, para convertirse en una demanda mucho más impulsiva y emocional. Este tipo de demanda, lo que está provocando son unos plazos de reserva mucho más cortos en comparación a lo que era habitual y multiplicando las escapadas de corta duración.

Según un informe publicado recientemente por HBX Group, y cuyo título es «Travel Trends Report 2026», el 67% de los viajeros considera que la espontaneidad -por sí sola- es una razón más que suficiente para irse de vacaciones. De igual manera, el 75% de las personas que fueron encuestadas previamente a la realización del informe ya citado, indicaron que realizarán una escapada próximamente como premio y/o recompensa por haber trabajado duro a lo largo de los últimos meses.

Se necesitan cada vez menos razones para viajar: una pausa en la rutina puede convertirse en una recompensa personal y una inspiración surgida en redes sociales, en el detonante de la próxima escapada.

Los propietarios de los alojamientos turísticos, no deben de ser ajenos ni mucho menos a este cambio que se está produciendo en la demanda. Tal y como se indica en el informe, se aconseja contar siempre con disponibilidad para así, poder captar aquellas reservas de última hora que se puedan confirmar; ser flexibles en cuanto a las políticas de cancelación y pago y, ya por último, evitar tener aplicadas restricciones de estancia mínima que sean excesivas hasta el último momento.

Para terminar con esta publicación, quisiéramos añadir a continuación una frase que bajo nuestro punto de vista, resume de una forma muy clara y concisa todo lo que hemos citado desde un inicio. Es ésta,

El calendario seguirá siendo relevante, aunque cada vez más, compartirá protagonismo con algo mucho menos previsible: el estado de ánimo del viajero. La demanda potencial cada vez será más frecuente, pero también más volátil y difícil de anticipar, ya que el viaje se está integrando en la vida cotidiana.

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