En el diccionario de la lengua española, son varias las acepciones que tiene la palabra “Lujo”. Entre ellas, las siguientes:
1. “Abundancia en el adorno o en comodidades y objetos suntuosos”.
2. “Abundancia de cosas o de medios”.
3. “Elevada categoría, excelencia o exquisitez que posee algo por la calidad de las materias primas empleadas en su fabricación, sus altas prestaciones o servicios”.
Si trasladamos este concepto al ámbito hotelero, posiblemente muchas personas responderían con afirmaciones como las siguientes a la pregunta “¿Qué es el lujo hotelero?”:
“… una habitación que tenga muchos metros cuadrados”.
“… una habitación con jacuzzi”.
Sin embargo, habrá otras muchas personas que para ellas, el lujo es simplemente, sentirse reconocido a lo largo de toda su estancia en el establecimiento hotelero. Esta sensación está estrechamente ligada con el servicio y la actitud que muestre el personal del hotel hacia su persona.
Cuando cualquiera de nosotros estamos disfrutando de una comida en un restaurante y el camarero/a que nos atiende es amable, tiene buena predisposición, es una persona atenta, tiene buena actitud, etc … ¿Con qué sensación o impresión nos quedamos acerca de ella? Seguro que con una sensación positiva y muy agradable.
Volviendo al ámbito turístico, cabe destacar que existe una clara diferencia entre lo puramente material y lo humano. La mejora de la conexión Wifi de un hotel o la presión adecuada de una ducha… no tienen nada que ver con el talento y el servicio que aporta el equipo humano. Los dos primeros conceptos sí que se pueden copiar y mejorar con facilidad … mientras que los dos últimos, no.
El talento y el servicio, componen una parte importantísima dentro del núcleo de cualquier empresa y esta parte central, se sostiene mediante el componente humano (ya que son éstos, quienes consiguen los objetivos y quienes finalmente, fidelizan a los clientes).
Desde Bonsái Revenue & Servicios Turísticos, creemos firmemente y apostamos por la “humanidad” ya que sin ella, cualquier hotel o establecimiento turístico -independientemente de la categoría que posea- tiende a resultar indiferente.
Desde nuestro punto de vista, quisiéramos incidir en que el lujo de verdad, está sin ninguna duda, en aquel lugar en el que te reciban con una palabra amable, en el que haya siempre contacto visual y en el que, si es tu segunda visita … recuerden tu preferencia acerca de tu habitación preferida; tu tipo de cama; los productos que más te gustan durante los desayunos, etc.

